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Puedo pensar en ella


Puedo pensar en ella



¡Ah!
me he quedado dormido,
no.
¡Bienvenida noche!,
es hora de escribir.
Una, dos tres, cuatro
paredes,
una mesa,
una silla,
un cuaderno y un lápiz,
¡suficiente!.
Quiero contarte algo a ti,
una vela enciendo.
Quiero contarte algo a ti,
otra vela enciendo.
Quiero hablarles de ella:
así
como ustedes
es luz,
así
como ustedes,
juntas de la mano
se toman,
su alma que habla
y su vida
que trasciende
no quedándose
encerrada en un
cuerpo,
cuerpo que puede
detenerse,
duerme,
y nos habla;
pues no basta
emitir palabras
para que esas palabras
puedan ser escuchadas.
Si hay dolor,
puedo pensar en ella
y adelantar una risa
al llanto.
Puedo pensar en ella
abrir mi alma
y amar,
pues existe el amor.
Puedo pensar en ella
y encender la vela
que me hace existir,
vivir.
Puedo pensar en ella
y encontrar
una gran diferencia
con ustedes,
que ella no se apaga,
es por eso
que quiero hablarles
de ella
de Julia,
de mi madre.

© alex molina..
San josé, 1996

De noche




No hay prisión
que me detenga
me fugo
de noche
entro en tu sueño
y no me aparto
me deslizo
por tus venas
y no puedes cortarme
huyes a tu cuarto
y cierras la puerta
y soy tu sombra
apagas la luz
y soy oscuridad
oscuridad que
te permite ver
la conoces
y no la puedes apagar.


molina..

6 de junio de 1996.


© alex molina..

Silencio











© alex molina..



Había un vez
una niña
tan linda
que el mundo
cambió,
creció
la niña
y una vez lloró.
(Nadie supo
por qué
su silencio
fue perpetuo
cargado de
dolor,
su dolor fue
prolongado
hasta que
un día
murió).
Lloró
muchas veces
y un lago
formó
y llegó
ese día
que su silencio
la ahogó.

molina..
San José, 25 de noviembre de 1996.